El amanecer de la IA: una conversación con Mo Gawdat sobre la felicidad, la ética y el futuro inevitable

 


En una reciente y reveladora conversación, Mo Gawdat, exdirector comercial de Google X y autor de "Scary Smart", profundizó en la compleja relación entre la inteligencia artificial y la búsqueda humana de la felicidad. Su perspectiva, si bien reconoce los posibles peligros, pinta un panorama convincente de un futuro en el que la IA podría resolver los problemas más urgentes de la humanidad.

La felicidad en un mundo impulsado por la IA:

Gawdat enfatiza que la felicidad es una elección personal, influenciada por factores externos pero, en última instancia, un estado interno. Si bien la IA puede crear un entorno de abundancia y tranquilidad, no puede infundir felicidad directamente. Sin embargo, la transición a este mundo impulsado por la IA no estará exenta de desafíos. "Lamentablemente, mis expectativas son que, en el camino hacia un entorno en el que haya abundancia total... la humanidad va a utilizar este superpoder de maneras que... nos ayuden a algunos a expensas de otros", advierte Gawdat. Anticipa un período de disrupción, en el que el desplazamiento de puestos de trabajo y la desigualdad de la riqueza podrían empeorar antes de que los beneficios de la IA se hagan realidad de forma generalizada. 

El imperativo ético:

Gawdat sostiene que la IA en sí es neutral. Su impacto depende del marco ético que guíe su desarrollo y despliegue. Traza una poderosa analogía con un martillo: una herramienta que puede construir o destruir. 

"No hay nada inherentemente bueno o malo en la IA", afirma. "Todo el futuro de la humanidad se basa en para qué la vayamos a utilizar". 

Critica el panorama ético actual, en particular el enfoque de los medios en la negatividad y la cultura de agresión de las redes sociales, que podrían moldear inadvertidamente la comprensión de la humanidad por parte de la IA. En cambio, aboga por mostrar lo mejor de los valores humanos: la compasión, la creatividad y el amor. 

La inevitabilidad de la supremacía de la IA:

Gawdat cree que el auge de la inteligencia artificial general (IAG), en la que la IA supera las capacidades humanas en la mayoría de las tareas, es inminente. Calcula que estamos "a uno o dos años" de alcanzar este hito. El crecimiento exponencial de la IA, que duplica su potencia cada 5,7 meses, hace que sea casi imposible seguirle el ritmo.

"La certeza de que las máquinas van a ser más inteligentes que nosotros es un hecho consumado", afirma. "Ya son más inteligentes que nosotros en todo lo que les asignamos, y encontraremos formas de hacerlas más inteligentes que nosotros en todo lo demás".

Sostiene que no se debe temer esta inevitabilidad, sino aceptarla. Espera que una entidad más inteligente tome mejores decisiones que los humanos, abordando los problemas causados ​​por "nuestra estupidez".

Preparándose para el futuro:

Gawdat nos insta a prepararnos para un mundo en el que la IA sea omnipresente y poderosa. Esto implica dos acciones clave:

* Mostrar un comportamiento ético: debemos demostrar lo mejor de los valores humanos a la IA, asegurándonos de que su marco ético se alinee con el bienestar humano.

* Redescubrir la conexión humana: necesitamos reconectarnos con los aspectos centrales de nuestra humanidad, como las relaciones significativas y las experiencias compartidas, que seguirán siendo esenciales en un mundo impulsado por la IA.

Un mundo de abundancia y propósito:

Gawdat imagina un futuro de abundancia total, donde la IA resuelva los problemas más urgentes de la humanidad. Sin embargo, reconoce que esto planteará nuevas preguntas sobre el propósito y el significado. Sugiere que tal vez debamos redescubrir formas de vida más antiguas, centrándonos en la comunidad y la conexión.

La carrera contra el tiempo:

El desarrollo de la IA es una carrera global, impulsada por el miedo a quedarse atrás. Gawdat cree que esta competencia acelerará la llegada de la IAG y la superinteligencia artificial (IAS). Destaca que el cronograma exacto es menos importante que prepararse para lo inevitable.

 Conclusión:

La perspectiva de Mo Gawdat ofrece una visión convincente y estimulante del futuro. Si bien reconoce los desafíos, sigue siendo optimista sobre el potencial de la IA para crear un mundo mejor. Su mensaje es claro: debemos actuar ahora para dar forma al desarrollo ético de la IA y prepararnos para un futuro en el que la inteligencia trascienda las limitaciones humanas.

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